"Ya no necesitamos que la palabra sea 'un arma cargada de futuro', nos urge este presente..."


- ¿Qué aportan estos libros a la poesía española de estas primeras décadas del siglo XXI?

- Aportan un grito, un latigazo como los del templo, que azote plenamente al mundo de la literatura y también al que la ha prostituído.

- Háblanos brevemente de Todos los trenes mueren el línea recta y La escopeta de Lily Mae.

- El primero nació en La Sagra. Allí pude ver la gran metáfora de la muerte; también los trenes abandonan la vida tiesos, rectos, inmóviles. Me gusta que los libros no sean solamente el resultado de unas sensaciones y, mucho menos, vacuos. Yo estudio cuando los escribo; si son trenes, viajo en la palabra por cada estación que desea formar parte de esa historia, analizo, rehago, recreo, dejo ser a las novísimas estaciones, que ya no son la que eran y, entre ellas y yo y esos vagones del cementerio ferroviario, elevamos la obra. Obra que es metáfora y fusión de engranajes y vidas, de quietudes y muertes, pero sobre todo de abandono, como los trenes muertos de la citada estación. La escopeta es otro tiro largo, desdecir al poeta al cambiarle los tiempos. Ya no necesitamos que la palabra sea un arma cargada de futuro, nos urge este presente y hemos de disparar antes de que nos lorquianicen otros, porque es tiempo de ser lorquianos por nosotros mismos y cernudianos y nerudianos y un larguísimo tren de enarbolados nombres y gritar, aullar, arañar si es preciso para que haya libertad, igualdad, fraternidad, de que haya en fin justicia. En este libro la palabra grita contra el mundo y la escopeta vence a la estupidez remanente que nos intentan dar como alimento.