"Quien no se compromete, no ama la utopía y no es poeta"


- En los tiempos que corren, ¿qué posición adoptan estos libros, evasión o compromiso?

 - Quien no se compromete, no ama la utopía y no es poeta. Cómo podría un poeta no gritar, no levantar en pie toda metáfora, no desangrarse en tinta, viendo la catástrofe que dejamos exista, todos esclavos de la única comodidad que nos resta, que es no molestarnos en manifestar que no estamos de acuerdo. Yo no sería yo si no dijera que el mundo actualmente se ha pintado de mierda y que, ante lo que tenemos, no vale más metáfora.

 - ¿Sigue siendo la poesía –cierta poesía, al menos- ese arma cargada de futuro, de que hablara Gabriel Celaya?

- Si lo es, que cambie, como bien dije antes, porque el futuro ya es presente y el mundo precisa de estas armas y de esa inteligencia que las mantiene limpias, en orden, preparadas para decir que no e intentar al menos nuestro sueño. Si es que aún quedan hombres, si es que aún quedan sueños. La poesía ha de ser un arma cargada de presente contra la más acuciante y casi muerta actualidad.

- Es bastante conocida la frase de Ana Sofía Pérez-Bustamante, según la cual Dolors Alberola vive en un estado de permanente éxtasis poético. Sabiendo que es verdad, ¿qué ha dejado para después de estos últimos libros?

- He dejado lo que me quede de vida, para convertirlo de nuevo en poesía. Me he dejado para futuros poemas y también para los, innumerables ya, libros que todavía no han podido ver la luz. No sabría seguir siendo, dejando de ser poeta. Quizás eso sólo sea potestad de la locura o la muerte.